Siempre huyendo de ti

Siempre huyendo del contacto de tu mirada
porque a la tierra me deja clavada.
Siempre huyendo del calor de tu piel
que me abrasa y me convierto en dulce de miel,
del color de mi mirar.
Siempre huyendo de tus manos,
que exploran, palpan y aniquilan mis sentidos.
Siempre huyendo de tu boca
que me empapa, me muerde y me susurra
en la mente y en la piel
 te amos teñidos de lujuria
 llevándome al absoluto cáos.
Siempre huyendo del firme, fuerte y delicioso
empuje de sus caderas soldadas en mi interior.
Siempre huyendo de los ríos y mareas
 que provocas cuando me tocas.
Siempre huyendo cuando me arqueo
sobre tu cuerpo.
Siempre huyendo cuando te muerdo
en un gemido para liberarme.
Siempre huyendo con mis manos,
 arañando tu fuerte espalda,
dibujando senderos de huida sin salida.
Siempre huyendo cuando te tomo con mi boca,
libre de tus salvajes y depravados instintos,
en vanos intentos de llevarte a una placentera dulce muerte.

Siempre huyendo de la mezcla de tus fuegos con mis mares.

Siempre huyendo mujer de agua y viento,
Siempre huyendo del hombre de tierra y fuego.

Siempre huyendo, mas no consigo escapar.

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