Amor ciego


Ni castillos en el aire, ni nubes de algodón,

 ni ríos de tinta del alma que se expresa.
 Usted y yo nos hemos amado con la boca,
 mordiendo el duro asfalto de la vida. 
Nos amamos apagando las llamas del infierno del otro.
 Envolviendo la lacerada piel con agua tibia de lágrimas del corazón,
 cerrando las heridas a besos ciegos de confianza.

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